Un Pueblo Profetico
Un pueblo profetico
Moisés dijo: Ojala todo el pueblo fues profeta. ¿Que quiso decir con esto? Moisés expresó el corazón de Dios, los deseos de Dios es que seamos hechos a su imagen, de tal forma que podamos expresar a Dios en todos sentidos.
Un pueblo profético
Números 11.14-29
24. Y salió Moisés y dijo al pueblo las palabras de Jehová; y reunió a los setenta varones de los ancianos del pueblo, y los hizo estar alrededor del tabernáculo.
25. Entonces Jehová descendió en la nube, y le habló; y tomó del espíritu que estaba en él, y lo puso en los setenta varones ancianos; y cuando posó sobre ellos el espíritu, profetizaron, y no cesaron.
26. Y habían quedado en el campamento dos varones, llamados el uno Eldad y el otro Medad, sobre los cuales también reposó el espíritu; estaban éstos entre los inscritos, pero no habían venido al tabernáculo; y profetizaron en el campamento.
27. Y corrió un joven y dio aviso a Moisés, y dijo: Eldad y Medad profetizan en el campamento.
28. Entonces respondió Josué hijo de Nun, ayudante de Moisés, uno de sus jóvenes, y dijo: Señor mío Moisés, impídelos.
29. Y Moisés le respondió: ¿Tienes tú celos por mí? Ojalá todo el pueblo de Jehová fuese profeta, y que Jehová pusiera su espíritu sobre ellos.
En este capítulo once del libro de Números vemos una historia asombrosa, desafiante y determinante para este tiempo.
Para poder entender el pasaje completo, debemos ver el principio de toda la historia.
Números 11.4.-6
4. Y la gente extranjera que se mezcló con ellos tuvo un vivo deseo, y los hijos de Israel también volvieron a llorar y dijeron: ¡Quién nos diera a comer carne!
5. Nos acordamos del pescado que comíamos en Egipto de balde, de los pepinos, los melones, los puerros, las cebollas y los ajos;
6. y ahora nuestra alma se seca; pues nada sino este maná ven nuestros ojos.
Podemos ver a un pueblo quejumbroso, recordando lo que habían dejado en el pasado, y aunque no era nada digno de recordar, su corazón estaba menospreciando que Jehová los había sacado de Egipto para llevarlos a mejor tierra.
¿Cuál era el problema?
¡Habían permitido que gente extraña, extranjeros habitaran entre ellos!
Esta gente extraña estaba pervirtiendo el corazón del pueblo, sin embargo, ellos mismos anhelaban lo cómodo que vivían en Egipto: Nos acordamos del pescado que comíamos en Egipto de balde. Ellos recordaron que todo lo tenían “de balde”. Era una vida llena de limitaciones, pero cómoda, sin mayores responsabilidades que las de servir a los egipcios.
Números 11.10
Y oyó Moisés al pueblo, que lloraba por sus familias, cada uno a la puerta de su tienda; y la ira de Jehová se encendió en gran manera; también le pareció mal a Moisés.
¿Por qué se encendió la ira de Dios? ¿Por qué el pueblo deseaba carne? ¡No!
La queja era: ¡Quién nos diera a comer carne! ¡Ciertamente mejor nos iba en Egipto! (Números 11.18). ¡El problema era la actitud! La queja de ellos no era exactamente que tenían hambre. ¡Estaban menospreciando lo que Dios había hecho por ellos!
Esta fue la respuesta de Dios
Números 11.19-20
19. No comeréis un día, ni dos días, ni cinco días, ni diez días, ni veinte días,
20. sino hasta un mes entero, hasta que os salga por las narices, y la aborrezcáis, por cuanto menospreciasteis a Jehová que está en medio de vosotros, y llorasteis delante de él, diciendo: ¿Para qué salimos acá de Egipto?
¿Te das cuenta? Dios les dijo: ¡Por cuanto menospreciasteis a Jehová que está en medio de vosotros!
¡Estamos viviendo tiempos donde se repite la historia!
La iglesia necesita una verdadera reforma, gente que deje de quejarse y se alinee a los propósitos de Dios para su vida. Somos la generación “omega”, la última generación que vivirá los hechos más sobrenaturales sobre la tierra, pero debemos de tomar una actitud de protagonistas de esta historia.
Veo hambre en la tierra, se está cumpliendo la palabra del profeta en nuestros propios ojos.
Amos 8.11
He aquí vienen días, dice Jehová el Señor, en los cuales enviaré hambre a la tierra, no hambre de pan, ni sed de agua, sino de oír la palabra de Jehová.
Esta hambre nos llevará a clamar a Dios por una comida diferente, no queremos la misma comida, apreciamos lo que Dios nos ha dado, estamos agradecidos con la leche, pero queremos pan, queremos revelación nueva y fresca, queremos lo mejor de lo mejor.
Ante la queja, Dios responde. Les daría de comer no una semana, ni dos, sino todo unmes completo. Moisés no sabía cómo haría para darle de comer a ese pueblo necio y quejumbrón, por esto Dios le contesta:
Números 11.23
Entonces Jehová respondió a Moisés: ¿Acaso se ha acortado la mano de Jehová? Ahora verás si se cumple mi palabra, o no.
La mano de Jehová no se ha acortado, Dios saciará nuestra hambre de revelación nueva. Hay un pueblo que desea conocer los secretos de Dios, hay muchos que desean conocer el corazón de Dios, muchos deseamos ser transformados a la imagen del Hijo de Dios.
Observemos lo que sucedió.
Números 11.24-26
24. Y salió Moisés y dijo al pueblo las palabras de Jehová; y reunió a los setenta varones de los ancianos del pueblo, y los hizo estar alrededor del tabernáculo.
25. Entonces Jehová descendió en la nube, y le habló; y tomó del espíritu que estaba en él, y lo puso en los setenta varones ancianos; y cuando posó sobre ellos el espíritu, profetizaron, y no cesaron.
26. Y habían quedado en el campamento dos varones, llamados el uno Eldad y el otro Medad, sobre los cuales también reposó el espíritu; estaban éstos entre los inscritos, pero no habían venido al tabernáculo; y profetizaron en el campamento.
Quiero imaginarme lo sucedido.
Moisés y Dios hacen una lista de las personas que serían ungidas. ¡Escogen setenta! Solo imaginémonos este asunto. Eran cientos de miles de hombres en el campamento, pero solo setenta serían escogidos para recibir la unción que Dios les daría. ¡Que expectación!
Me imagino a los hombres hablando. ¿Estaré en la lista? ¿Me escogerán a mí? ¡Los escogidos serían los protagonistas de la historia!
¡Qué situación tan motivante! Llegó el día, Moisés habla a los setenta escogidos, los reúne y todo esta listo. Los pone alrededor del tabernáculo y todos en la espera.
Entonces Jehová descendió en la nube, y le habló; y tomó del espíritu que estaba en él, y lo puso en los setenta varones ancianos; y cuando posó sobre ellos el espíritu, profetizaron, y no cesaron.
¡Observe esto!
Dios desciende en una nube, aquella nube era visible, estaba ahí, había dejado su trono para venir a ungir a los escogidos, a los que estaban en la lista.
Me pregunto con tanta expectación, ¿Cuáles serían los requisitos para estar en esa lista?
¡Sucederá lo mismo hoy!
Dios está haciendo una lista para ungir a los protagonistas de la historia final, de los que estarán envueltos en este gran avivamiento en la tierra. ¡Yo no me quiero quedar fuera de esa lista!
Y habían quedado en el campamento dos varones, llamados el uno Eldad y el otro Medad, sobre los cuales también reposó el espíritu; estaban éstos entre los inscritos, pero no habían venido al tabernáculo; y profetizaron en el campamento.
Dos de los escogidos no estaban formados para ser ungidos, pero donde estuvieran el Espíritu de Dios cayó sobre ellos.
¡Si estoy en la lista, donde me encuentre seré ungido!
¡El asunto es estar en la lista!
Ellos no cesaban de profetizar. El término quiere decir que hablaban del corazón de Dios. Su boca se llenó de la voz de Dios y soltaron las palabras que Dios hablaba para su pueblo. Ahí estaba el conocimiento y la sabiduría de Dios disponible para su pueblo.
¡Dios estaba trayendo sus sueños, sus anhelos, lo que ellos tenían que hacer!
Números 11.27-29
27. Y corrió un joven y dio aviso a Moisés, y dijo: Eldad y Medad profetizan en el campamento.
28. Entonces respondió Josué hijo de Nun, ayudante de Moisés, uno de sus jóvenes, y dijo: Señor mío Moisés, impídelos.
29. Y Moisés le respondió: ¿Tienes tú celos por mí? Ojalá todo el pueblo de Jehová fuese profeta, y que Jehová pusiera su espíritu sobre ellos.
¡Josué, el ayudante de Moisés tuvo celos! Le pedía a Moisés que para a aquellos atrevidos, pero la respuesta de Moisés es tremenda y reveladora.
¡Ojalá todo el pueblo de Jehová fuese profeta, y que Jehová pusiera su espíritu sobre ellos!
¡Qué tremendo! Este es el corazón de Dios para su pueblo, él desea que todos seamos profetas.
Entendemos el término profeta como alguien que habla por Dios.
Lo que Moisés estaba diciendo que todos deberían hablar por Dios.
El apóstol Pablo lo explicó de esta manera:
1. Deseaba que Cristo fuera formado en cada creyente.
Gálatas 4.19
Hijitos míos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto, hasta que Cristo sea formado en vosotros.
¿Qué es esto? Que nuestra vida literalmente sea la vida de Cristo. Que él pueda vivir su vida en la nuestra, revelarse al mundo a través de nosotros. Cuando esto sucede, el mundo puede ver en nosotros la gloria de Dios manifestada.
Colosenses 3.4
Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria.
Somos “el profeta de Dios” por medio de donde él habla y se manifiesta al mundo. Somos los portadores de su gloria. El mundo le verá cuando nos vea a nosotros.
2. El apóstol imprimió la necesidad de que fuésemos trasformados a la imagen de Cristo.
2Corintios 2.18
Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor.
El apóstol usa el espejo como una forma de explicar la manera de cómo somos trasformados a la imagen de Cristo.
Pablo no está hablando de un espejo como lo conocemos ahora. Ahora vemos la imagen nítida, clara, tal como es, pero el espejo del que habla Pablo esta hecho de un material que distorsionaba la imagen la real.
El que veía en aquel espejo estaba viendo una imagen irreal, distorsionada de lo que era. Es lo que vemos en nosotros mismos con respecto a Cristo. No somos a la imagen de él, pero estamos corriendo hacia allá.
Cada día somos transformados de gloria en gloria hasta que seamos semejantes a él. Este era el sueño del apóstol, por eso dijo: A fin de conocerle, y el poder de su resurrección, y la participación de sus padecimientos, llegando a ser semejante a él en su muerte (Filipenses 3.10).
Pablo deseaba ser igual a Cristo, semejante a él en todas las cosas, incluso hasta en la forma de morir.
Pablo explicó que todas las cosas que nos suceden cuando amamos a Dios es con un propósito divino, ser trasformados a la imagen de Cristo.
Romanos 8.28-29
28. Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.
29. Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos.
Pablo está hablando que cada circunstancia que nos sucede, ya sea que nos trae alegría, o que nos trae dolor, termina siendo una bendición cuando entendemos que eso nos ayudará a ser transformados en la imagen de Cristo.
Imagínate el sueño de Dios, nos predestinó para que fuésemos hechos conforme a la imagen de su Hijo. ¡Esto no es nuevo, es lo que Dios ha soñado siempre! Dios hizo a Adán y a Eva a su imagen y semejanza. Este privilegio no lo tienen ni siquiera los mismos ángeles, sino nosotros, los que hemos sido hechos hijos de Dios por el sacrificio de Cristo en la cruz del Calvario.
3. Somos la imagen visible del Dios invisible.
Jesús dijo:
Juan 14.9
El que me ha visto a mí, ha visto al Padre.
¿Qué quiso decir con esta declaración? ¡Que él era a la imagen del Padre! El apóstol Pablo lo entendió y dijo:
Colosenses 1.15
El es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación.
¡Cuando seamos transformados a la imagen de Cristo, seremos a la imagen del Padre! Cuando las personas nos vean, verán a Dios en nosotros en todas nuestras acciones. Observa esto, Jesús dijo:
Juan 8.28-29
28. Les dijo, pues, Jesús: Cuando hayáis levantado al Hijo del Hombre, entonces conoceréis que yo soy, y que nada hago por mí mismo, sino que según me enseñó el Padre, así hablo.
29. Porque el que me envió, conmigo está; no me ha dejado solo el Padre, porque yo hago siempre lo que le agrada.
Juan 41.31
Mas para que el mundo conozca que amo al Padre, y como el Padre me mandó, así hago. Levantaos, vamos de aquí.
¡Este es el punto! ¡Que hagamos lo que él desea, que hagamos lo que a él le agrada!
Cuando seamos a la imagen del Hijo seremos a la imagen del Padre y haremos todo lo que él hace a su manera.
¡El mundo está esperando esto! La manifestación de los hijos de Dios.
Romanos 8.19 (Versión RV 1909)
Porque el continuo anhelar de las criaturas espera la manifestación de los hijos de Dios.
¿Qué es lo que esperan “las criaturas”? Que los hijos de Dios salgamos a la luz, la gente espera ver en nosotros a Dios.
¿Por qué creyeron en Jesús? ¡Porque manifestó la cultura de Dios!
¿Te das cuenta? ¡Cristianismo es una cultura a la manera de Dios!
Lo que Moisés estaba diciendo era que tuviéramos el espíritu de Dios, es decir, fuésemos igual a él. Como iglesia, somos el profeta de Dios, la imagen de Dios, lo que perdimos con Adán, en Cristo lo estamos recuperando.
¡Observa lo que sucedió!
Entonces Jehová descendió en la nube, y le habló; y tomó del espíritu que estaba en él, y lo puso en los setenta varones ancianos; y cuando posó sobre ellos el espíritu, profetizaron, y no cesaron.
¡Cuando posó el espíritu! Cuando Dios entró en ellos, empezaron a profetizar, no cesaron, hablaban por Dios, decían lo que había en el corazón de Dios.
Hablamos por Dios en todos sentidos, por nuestras palabras y por nuestros hechos. En la forma de comportarnos, de conducirnos, como tratamos a los demás, nuestras acciones son palabras. Hablamos por Dios en cada instante.
¡Dios está levantando un pueblo profético! Un pueblo que hable por él en cada instante, que el mundo vea a Dios en nosotros.
Dios desea descender en la nube y cambiarnos a su imagen, debemos anhelar ser transformados a su semejanza cada día, dignos de ser llamados hijos de Dios.
Veo a una iglesia con hambre, con deseo, con anhelo de hacer lo que Dios desea que hagamos, hay soñadores en la iglesia, estamos esperando un futuro mejor. Esta es una generación que hará maravillas en su nombre. Las naciones caminarán a la luz de la iglesia.
Dios le dijo a Moisés: Entonces Jehová respondió a Moisés: ¿Acaso se ha acortado la mano de Jehová? Ahora verás si se cumple mi palabra, o no. ¡Estoy escuchando lo mismo! Dios saciará nuestra hambre, Dios está trayendo una nueva revelación de su palabra, estamos en la plataforma de lanzamiento, somos la generación omega, nuestra gloria será mayor que la primera.
¡NO! La mano de Jehová no se ha acortado, lo volverá hacer, una vez más veremos la comida para sus hijos. Su presencia estará con nosotros, veremos maravillas que nunca hemos visto, seremos saciados del bien de Jehová.
¿Cómo termina la historia?
Número 11.31-35
31. Y vino un viento de Jehová, y trajo codornices del mar, y las dejó sobre el campamento, un día de camino a un lado, y un día de camino al otro, alrededor del campamento, y casi dos codos sobre la faz de la tierra.
32. Entonces el pueblo estuvo levantado todo aquel día y toda la noche, y todo el día siguiente, y recogieron codornices; el que menos, recogió diez montones; y las tendieron para sí a lo largo alrededor del campamento.
33. Aún estaba la carne entre los dientes de ellos, antes que fuese masticada, cuando la ira de Jehová se encendió en el pueblo, e hirió Jehová al pueblo con una plaga muy grande.
34. Y llamó el nombre de aquel lugar Kibrot-hataava, por cuanto allí sepultaron al pueblo codicioso.
35. De Kibrot-hataava partió el pueblo a Hazerot, y se quedó en Hazerot.
¡Ellos terminaron mal porque fueron codiciosos!
Pero nosotros no tenemos que repetir esa historia. Nuestra hambre es real, apreciamos lo que hemos recibido, pero deseamos más de SU presencia, tenemos hambre de él, queremos más cada día, deseamos ser formados a SU imagen, ser a SU semejanza.
¡Dios lo hará de nuevo con nosotros!
¡Pensemos en esto!
1. Dios desea ver en nosotros un verdadero anhelo de SU presencia.
2. Él desea ver que queremos pagar un precio por tenerlo a él. Pablo dijo que su límite era la muerte misma.
3. Si deseo tenerlo a él, necesito disciplina, fuerza, determinación, pelear por lo que quiero lograr.
4. Una involucración total y absoluta en todo lo que se llame Dios.
Oremos. Dios deseo ser parte de este pueblo profético que estas levantando en este tiempo. No me dejes fuera de tus propósitos, quiero ser parte de lo que estás haciendo en la tierra. Deseo se conformado a tu imagen, anhelo hacer tu voluntad, que te agrades de mí en todo lo que hago, quiero que tu brilles en mí, que el mundo pueda ver tu gloria en todo lo que hago. No anhelo gloria para mí, sino que tú seas glorificado en todo lo que yo haga.
¡Gracias Jesús por tomarme en cuenta en tus planes!
Con amor JGFC

2 Comments
Con sencillas palabras,,,me gusto mucho lo que acabo de leer,,Un Pueblo Profetico
Que significa pendiente de moderacion,,,?