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Embajador de Dios en la Tierra

La Ekklesia de Jesucristo

Mateo 16.18-19

  1. 18.  Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella.
  2. 19.  Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos

1.    El diseño de Dios

Entendemos que los propósitos de Dios para el mundo son perfectos. Desde la eternidad hasta la eternidad, Dios ha previsto todo un diseño para la tierra. Desde el momento de la creación, el Padre determinó todo un proyecto para su creación en este mundo.

Dios diseñó la tierra desde un perfil donde el Creador fuera el Rey de la tierra manteniendo una relación íntima y permanente con sus hijos. La Biblia dice que Dios se paseaba en el Huerto del Edén y hablaba con Adán y Eva (Génesis 3.8), manteniendo una comunión íntima, cercana, y por supuesto constante, con sus hijos. Como Rey soberano, tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase (Génesis 2.15).

El diseño de Dios para esta tierra incluía que Dios estaría entregando absolutamente toda lo creado en las manos del Hombre para que gobernara sobre ella. Bajo el dominio de Adán y Eva estaría toda la creación incluyendo todo lo creado incluyendo la naturaleza misma. Podríamos decir que el plan de Dios era hacer una colonia del cielo en la tierra donde Dios siguiera siendo Rey soberano del universo gobernando a través de Adán y Eva.

El gobierno de Dios se extendería de una manera total desde el cielo a la tierra manteniendo un solo pensamiento con la alineación a sus propósitos por medio de la obediencia del ser humano. Todo estaría ligado a una sola responsabilidad de Adán: La obediencia plena. Mientras que Adán permaneciera fiel y obediente a los diseños de Dios, solo habría una voluntad: La de Dios.

Mientras que Adán y Eva permanecieron firmes en la decisión de obedecer ciegamente a Dios, gobernaron la tierra totalmente alineados a la voluntad de Dios. Para entender lo que sucede en el mundo natural es necesario hacer historia de cómo sucedieron las cosas en el mundo espiritual.

Antes de la caída de Lucifer, en el mundo espiritual solo había una autoridad y una sola voluntad en toda la creación, la de Dios. Hasta este momento todas las criaturas de Dios estaban alineadas a su voluntad y autoridad. Todo funcionaba en armonía bajo los principios divinos.

Viene una segunda etapa, donde un ser perfecto llamado Lucero, el mayor de todos los seres creados fue puesto en el gobierno divino, como gobernador sobre toda la creación de Dios, antes de su caída, se puede decir que ocupaba el cargo de Primer Ministro de Dios. Era el encargado de ejerce la autoridad delegada de Dios sobre toda la creación. Todo marchaba perfectamente bien hasta que se encontró maldad en él. 16A causa de la multitud de tus contrataciones fuiste lleno de iniquidad, y pecaste; por lo que yo te eché del monte de Dios, y te arrojé de entre las piedras del fuego, oh querubín protector.17Se enalteció tu corazón a causa de tu hermosura, corrompiste tu sabiduría a causa de tu esplendor; yo te arrojaré por tierra; delante de los reyes te pondré para que miren en ti.18Con la multitud de tus maldades y con la iniquidad de tus contrataciones profanaste tu santuario (Ezequiel 28.16-18).Esta es la primera aparición del pecado en la creación perfecta de Dios. Toda la creación funcionaba perfectamente bajo el gobierno de Lucero, hasta que se llenó de iniquidad a causa de la multitud de sus contrataciones.

En este momento se establece una segunda voluntad: La de Dios y la de Lucero, una voluntad genuina y una voluntad generada en la rebelión. El deseo de recibir la adoración de otros seres que solo adoraban a Dios, de ser como Dios, llevó a este ser a la rebelión.

Cuando se produce este desafió a la autoridad de Dios, se rompe la armonía propia de la creación de Dios, y Lucero se convierte en el objeto de la ira de Dios. En su deseo de usurpar un lugar que no le correspondía, Lucero arrastró consigo a un gran número de seres creados por Dios (Apocalipsis 12.4).

Ahora Lucero, convertido en Satanás, es desechado por Dios y desterrado del lugar que tenía, con él todos sus seguidores. Es decir, Dios retira a Lucero de sus funciones y ahora se convierte en Satanás, al retirarlo de sus funciones, también le es retirado toda la autoridad que Dios le había delegado. Ahora, este ser creado por Dios es un ser con voluntad, pero sin autoridad.

El más grande atributo de Dios para el hombre fue libre voluntad, es decir, Dios entregó el PODER de decisión al ser humano. De esta manera, Dios dio la más grande tarea al hombre, proclamar la salvación del ser humano a través de Jesucristo. El hombre fue diseñado a perfección, entregándole PODER (voluntad) y AUTORIDAD para desenvolverse en la naturaleza que le fue entregada. El hombre al ser a la imagen de Dios, no solo tiene voluntad, sino autoridad.

Como podemos ver, el diseño de Dios para este mundo estuvo planeado de una manera perfecta, dando al ser humano toda la autoridad y poder para gobernarlo. Este mundo sería uno más de los territorios de Dios donde reinaría en su voluntad total y completo por medio de Adán y Eva haciéndose en la tierra lo que se hace en el cielo.

2.      El uso de la palabra Ekklesia

Es muy importante entender esta palabra de una manera clara y precisa para poder entender los diseños de Dios para el cuerpo de Cristo en este tiempo.

Ekklesia, la palabra griega que traducimos iglesia, es una de las más importantes del Nuevo Testamento. Como otras palabras neotestamentarias, ésta tiene un doble trasfondo.

  1. Trasfondo griego de ekklesia. En los grandes días de la Atenas clásica, la ekklesia era la gente convocada y reunida en asamblea. La componían todos los ciudadanos de la metrópoli que no habían perdido sus derechos cívicos, y, salvo el hecho de que las decisiones tomadas debían ajustarse a las leyes del estado, sus poderes eran para todos los fines y efectos.

La asamblea tenía atribuciones propias de una asamblea de estado:

  •   Nombraba y destituía magistrados
  •   Dirigía la política de la ciudad
  •   Declaraba la guerra y hacía la paz
  •   Contraía compromisos y concertaba alianzas
  •   Elegía generales y otros oficiales militares
  •   Destinaba las tropas a las diferentes campañas y las despachaba desde la ciudad
  •   Era responsable de la dirección de todas las operaciones militares
  •   Recogía y distribuía los fondos públicos

Pero, en medio de todo esto, debemos destacar dos hechos sumamente interesantes. Primero, todas sus reuniones comenzaban con oración y sacrificio. Segundo, era una verdadera democracia. Sus dos “santo y señas” eran igualdad (isonomia) y libertad (eleutheria). Era una asamblea en que cada uno tenía el mismo derecho e idéntico deber de tomar parte.

Cuando había que dirimir alguna cuestión en que estuvieran implicados los derechos de algún ciudadano en particular, como en el caso de destierro, tenían que estar presentes un mínimo de seis mil ciudadanos. En un sentido más amplio, ekklesia vino a significar cualquier asamblea de ciudadanos debidamente convocados.

Es interesante hacer constar que el mundo romano nunca trató de traducir la palabra ekklesia, simplemente la transliteró, resultando ekklesia, y la usó de la misma forma que los griegos.

Hay una sugestiva inscripción bilingüe (fechada entre el 103–104 D.C.), encontrada en Atenas, que puede ser leída sobre el trasfondo de Hechos 17 y 18. Cierto artesano había presentado a la ciudad varias imágenes y, entre ellas, figuraba una de Diana. La inscripción dispone que las imágenes, situadas sobre sus respectivos pedestales, debían estar presentes en cada ekklesia de la ciudad convocada en el teatro. Para griegos y romanos la palabra era familiar en el sentido de asamblea convocada. Así, pues, cuando miramos todo esto frente al mencionado trasfondo, la iglesia era la asamblea de Dios, la revista de Dios, y Dios es el convocador.

Como podemos ver en Atenas se erguía una imagen de diana de los efesios, un ídolo griego que debería estar físicamente en cada lugar donde la ekklesia se reunía para legislar como una asamblea legalmente constituida.

  1. Trasfondo hebreo de ekklesia. En la Septuaginta, ekklesia traduce la palabra hebrea qahal, que proviene de una raíz que también significa convocar. Normalmente, es usada para significar la asamblea o congregación del pueblo de Israel. En Deuteronomio 18.16 y Jueces 20.2, se traduce asamblea, y en 1Reyes 8.14, Levíticos 10.17 y Números 1.16, se traduce como congregación. Es muy común en la Septuaginta, donde aparece unas setenta veces.

En el sentido hebreo, por tanto, significa el pueblo de Dios, convocado por Dios, a fin de que escuche a Dios y actúe para Dios. En cierto sentido, la palabra congregación, como traducción de ekklesia, pierde algo del significado esencial. Una congregación es cierto número de personas que han venido juntas; una qahal o ekklesia es cierto número de personas que han sido convocadas con el fin de legislar o tomar acuerdos de acuerdo a las leyes que les rigen.

¡Las dos palabras originales, hebrea y griega, ponen todo el énfasis en la acción de Dios!

F. J. A. Hort indica que, originalmente, la palabra no significa un conjunto de personas que han sido entresacadas del mundo, como tan a menudo se afirma. Ekklesia no tiene en sí tal sentido exclusivo. Significa que han sido citadas fuera de sus casas para ir a reunirse con Dios; y esto, tanto en el uso griego como hebreo, en sentido inclusivo, nunca exclusivo.

El estado no citaba a unos cuantos privilegiados para que cargaran con sus responsabilidades, sino a cada hombre. Dios tampoco cita a unos pocos elegidos para que vayan a escuchar su palabra y a actuar de acuerdo con ella, sino a todo hombre.

Así, en esencia, la ekklesia, es un conjunto de personas congregadas no tanto porque hayan escogido venir juntas como porque Dios las ha llamado a su presencia. No tanto para comunicarse mutuamente pensamientos y opiniones personales como para escuchar la voz de Dios. Más bien estamos hablando de un grupo de personas activamente envueltas en ponerse de acuerdo en los asuntos de estado para legislar con las leyes que les rigen.

En el Nuevo Testamento, ekklesia presenta tres aspectos diferentes de su único significado.

  1. Significa la iglesia universal (1Corintios 10.32; 12.28; Filipenses 3.6).
  2. Significa una iglesia local en particular (Romanos 16.1; 1Corintios 1.2; Gálatas 1.2).
  3. Significa la asamblea real de creyentes que, en cualquier parte, se reúnen para adorar (1Corintios 11.18; 14.19, 23).

Sir William Ramsay vio en la configuración del imperio romano un antecedente de lo que bien pudo haber afectado el pensamiento de Pablo. Cualquier grupo de ciudadanos romanos, reunidos en cualquier parte del mundo, constituía un “conventus civium romanorum”, una “asamblea de ciudadanos romanos”. En cualquier lugar que estuvieran reunidos, eran parte de la gran comprensión de Roma.

No tenían sentido al margen de Roma; eran parte de la gran unidad; y, cualquier ciudadano romano que llegara a esa ciudad, era automáticamente un miembro más del grupo. El grupo podía estar separado de Roma por la distancia, pero, en espíritu, era parte de ella. Esta es, precisamente, la concepción que el apóstol Pablo imparte del término de iglesia. Un hombre puede ser miembro de cualquier congregación local, dentro de una cierta comunión dada; pero, si su pensamiento queda ahí, está muy lejos de la verdadera concepción de iglesia.

En tiempos del Nuevo Testamento, la iglesia no tenía edificios. Los cristianos se reunían en cualquier casa que tuviera una habitación lo bastante grande para albergarlos. Estas asambleas eran llamadas iglesias de casa (Romanos 16.5; 1Corintios 16.19; Colosenses 4.15; Filemón 2). Cada hogar debe ser en el sentido real una iglesia.

3.      Somos legisladores

La ekklesia desde el concepto que lo percibe el apóstol Pablo es un grupo de creyentes que legislan de acuerdo a las leyes del reino. Cuando Roma conquistaba una ciudad enviaba un grupo de ciudadanos que entendían perfectamente la cultura y las leyes del Roma a fin de culturizar y gobernar la ciudad de acuerdo a los principios, valores y leyes romanas.

¡Todo indica que Jesús usó el término ekklesia porque todos entendían el concepto!

Esto no se contrapone al diseño de Dios, sino lo usa de una manera paralela para esclarecer el propósito real. Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella (Mateo 16.18). Como hemos visto en líneas anteriores, los griegos usaron la palabra para definir la asamblea que legislaba según las leyes del reino.

Lo que Jesús estaba diciendo es que levantaría una asamblea de creyentes que usarían las leyes de SU reino para legislar aquí en la tierra. Esto quiere decir que los creyentes tomarían los principios y valores del reino de Dios para aplicarlos aquí en la tierra. Siendo de esta manera, estaríamos regresando al mismo diseño que Dios designó desde el Edén.

Si pensamos con la mente de Dios, podríamos decir que la primer ekklesia en este mundo se estableció, no en el día de Pentecostés, sino en el Edén, donde Dios formó una asamblea para aplicar las leyes de SU reino en este mundo. En el momento que el Padre entrega a Adán y Eva el gobierno de la tierra estaba formando una asamblea de gobierno.

Los romanos toman el término ekklesia y lo aplican a sus propósitos porque se adaptó totalmente a sus diseños. Cuando Roma conquistaba una ciudad no solo debería gobernar sobre ella, sino culturizarla de acuerdo a sus principios y valores. Así que, astutamente, Roma iba transicionando la ciudad conquistada a la cultura Romana. De esta manera aquella junta de ciudadanos romanos (ekklesia) no solo legislaba con las leyes romanas, sino establecía la cultura de Roma.

Jesús usa la misma palabra, ya conocida, para dar entender el diseño de Dios para la tierra. Jesús tomaría un grupo de creyentes para legislar con las leyes del reino de Dios y establecer la cultura del cielo con sus principios y valores. Este principio no se ha usado en la iglesia de este tiempo de una manera total. Por mucho tiempo los creyentes han sido bien instruidos para adorar a Dios, cumplir con los mandamientos para poder ir al cielo. Sin embargo el verdadero diseño no se ha cumplido en su totalidad.

En este sentido, el Dr. Bill Hamon hace una referencia a dos etapas de Israel. Cuando se encuentra los 40 años en el desierto y cuando hace su incursión para tomar Cannán como su heredad. Podemos considerar aquí dos asambleas, la del desierto y la de Cannán. La asamblea del desierto lo único que sabe es que ahora salió de Egipto y esto es bueno. La asamblea de Cannán sabe que ha sido diseñada para tomar la tierra prometida.

Son dos puntos de vista totalmente diferentes. Dos extremos que debemos tomar en cuenta y ubicarnos en el diseño de Dios. La iglesia del desierto es una iglesia pasiva y solo sobrevive. La iglesia del Cannán legisla, aplica las leyes del reino y toma la tierra para gobernar sobre ella. Este es el verdadero diseño de Dios para nosotros como asamblea. Dios desea gobernar la tierra como lo hacía en el Edén. Una sola voluntad en la tierra transmitida por Adán. Mientas que esto sucedía en la tierra solo había una sola voluntad, la de Dios. Creo que a esto se refería la oración de Jesús: Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra (Mateo 6.10).

¡Venga tu reino! El reino de Dios vendrá en el momento que los hijos de Dios legislan en la tierra con las leyes, valores y principios celestiales. La voluntad de Dios es literalmente el gobierno de Dios aplicado en la tierra. El diseño original de Dios aplicado en la tierra es implantado para que cumpla la palabra: El séptimo ángel tocó la trompeta, y hubo grandes voces en el cielo, que decían: Los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo; y él reinará por los siglos de los siglos (Apocalipsis 11.5).Sabemos que Cristo no regresará hasta que sus enemigos hayan sido puesto bajo sus pies (1Corintios 15.26), lo que representa un gran desafío para la ekklesia  de este tiempo.

Las personas que formaban parte de la asamblea legisladora eran personas consideradas practicantes de la cultura y las leyes del reino al que pertenecían. Un ciudadano de otro país no podía formas parte de la ekklesia romana porque no conocía su cultura. Es así como Cristo levanta una asamblea que conoce la cultura de su reino y practica sus valores y leyes. Nadie que está sometido a otra cultura puede ser parte de esta ekklesia.

Como legisladores del reino de Dios tenemos autoridad para hacer que se cumplan las leyes del reino de Dios en la tierra. Y si se avergonzaren de todo lo que han hecho, hazles entender el diseño de la casa, su disposición, sus salidas y sus entradas, y todas sus formas, y todas sus descripciones, y todas sus configuraciones, y todas sus leyes; y descríbelo delante de sus ojos, para que guarden toda su forma y todas sus reglas, y las pongan por obra (Ezequiel 43.11).

Al igual que al profeta Ezequiel, Dios nos entrega el diseño de la iglesia para caminar bajo los planes divinos.

Por ejemplo, el apóstol Santiago dice: 13¿Está alguno entre vosotros afligido? Haga oración. ¿Está alguno alegre? Cante alabanzas. 14¿Está alguno enfermo entre vosotros? Llame a los ancianos de la iglesia, y oren por él, ungiéndole con aceite en el nombre del Señor. 15Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará; y si hubiere cometido pecados, le serán perdonados (Santiago 5.13-15). ¿Cuál es la función de los ancianos? ¡Legislar con las leyes del reino a favor del enfermo! Este grupo de personas que el apóstol les llama ancianos es la asamblea de los santos reunidos para hacer cumplir las leyes del reino de Dios.

Creo que a esto se refirió el apóstol Pablo cuando declaró que el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios (Romanos 8.18). La creación, los seres humanos, las personas en este mundo están esperando que los legisladores se manifiesten aplicando la cultura del cielo en la tierra con sus leyes, principios y valores. Cuando esta generación de legisladores se manifieste en el mundo podremos someter a los enemigos de Cristo para que él reine en esta tierra a través de los santos.

Dios ha dejado un diseño claro para la humanidad, nos ha dado la autoridad para ser embajadores de su reino en esta tierra. No solo representamos a Dios en la tierra sino somos responsables de culturizar en donde estemos con la cultura del reino. Debemos hacer cumplir las leyes del reino practicando los valores y principios que el Padre ha puesto en nuestras manos.

El mundo está esperando que cada uno de nosotros manifestemos el poder del reino y cumplamos con los planes de Dios definidos desde antes de la creación misma. Somos partes de estos diseños de una manera activa, responsables de ser parte de la asamblea de legisladores que gobiernan en la tierra por Cristo y para Cristo.

¡Todo esto establece una clara y maravillosa responsabilidad! Ser parte de estos diseños celestiales nos motiva a ser practicantes de la cultura del cielo, manifestando el cielo en la tierra e invadiendo el mundo con los valores que el Padre ha establecido desde el principio de todas las cosas.

Con Amor Jose y Magda Felix